Lucky Luke, ¿ realidad o ficción ?

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Lucky Luke, el vaquero más famosos de todos los tiempos, es además uno de los héroes más queridos en el mundo del cómic. Muchos de nosotros hemos crecido con sus aventuras, repitiendo sus frases y admirando el carisma que envolvía al personaje. A nadie escapa que esta parodia del Salvaje Oeste está plagada de alusiones y referencias históricas, pero ¿hasta qué punto la ficción se confunde con la realidad?

Lucky Luke, mucho más que un cómic-3

Con innumerables adaptaciones al cine y la televisión, Lucky Luke se encuentra entre las figuras más populares del Oeste. Pero qué sería de nuestro protagonista sin su inseparable Jolly Jumper, sin el juez Roy Bean o sin los malvados hermanos Dalton. Cada uno aporta una pincelada distinta a la historia, un matiz especial, aunque pocos saben que algunas de esas pinceladas no forman parte de la ficción de Lucky Luke.

Entre la estilográfica de Morris y la crónica estadounidense

Sería hacia 1947 cuando Maurice de Bévère, más conocido como Morris, publicaría las aventuras de Lucky Luke en ‘Spirou’, una revista franco-belga de lo más prestigiosa entre el público juvenil. De sus rotativas nacerían títulos tan célebres como Los Pitufos o Spirou y Fantasio, aunque ya entonces nuestro vaquero de piernas arqueadas y cigarrillo entre los labios se convirtió en un serio rival de Tintín.

Lucky Luke, mucho más que un cómic

Los personajes que rodean al héroe no son menos pintorescos, y algunos incluso llegaron a abandonar su condición de secundarios para saltar a la gran pantalla. Es el caso de Los Dalton contra Lucky Luke (Les Dalton, 2005). Otros personajes, algunos tan puntuales como Billy el Niño o la Banda de Jesse James, también gozaron de cierto prestigio en las pantallas de cine. Curiosamente ninguno de ellos, salvo el mismo Lucky Luke, salieron de la estilográfica de Morris sino de la crónica estadounidense.

Calamity Jane, al igual que Billy el Niño y Jesse James, vivieron en la Norteamérica de 1850 y son parte integrante del Salvaje Oeste, una tierra maldita, aunque rebosante de proezas y descubrimientos que llevan cautivando al mundo desde hace generaciones. Roy Bean, uno de los personajes más singulares, tampoco pertenece al cómic, sino que encuentra sus orígenes en un cínico juez que impartió justicia en el condado de los Pecos. Poco o nada tuvo que inventar Morris de este personaje, que servía licores de contrabando en la misma barra donde dictaminaba sentencias, revolver en mano.

Ni siquiera los hermanos Dalton, que asaltaron bancos, trenes y diligencias a finales del siglo XIX, nacieron de la imaginación de Morris, que se limitó a retratarlos y otorgarles la comicidad que en vida no debieron tener.

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Tampoco en la mayoría de las aventuras que se narran, como Raíles en la pradera o Carrera en Oklahoma, descubrimos grandes dosis de ficción. La colonización del Noroeste y la construcción del Pony Express fueron hechos consumados que enorgullecen al pueblo estadounidense.

Un arquetipo muy familiar

Desde los Centauros del Desierto de John Ford hasta el Valor de Ley de los hermanos Coen, el arquetipo de pistolero ha evolucionado considerablemente, y hoy disfrutamos de personajes fidedignos que se apartan de los cánones. Pero el arquetipo continúa ahí, y Morris supo parodiarlo admirablemente.

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Tanto la vestimenta como la personalidad de Lucky Luke aparecen llenas de clichés. Los vaqueros, el sombrero Stetson o el pañuelo anudado al cuello son rasgos tipificados, comunes a cualquier personaje del Far West; aunque ello no ha impedido a este conjunto, que puedes encontrar en nuestra tienda, ser uno de los más populares del Lejano Oeste.

Desde luego hay mucha vida entre las páginas de Lucky Luke, como también en su personaje central descubrimos una larga tradición. Si bien nuestro héroe jamás existió, podemos estar seguros de que muchas de sus aventuras superan a la ficción.

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