¿Cuándo surgió el primer árbol de Navidad?

Publicado el
cuándo-surgió-el-primer-árbol-de-navidad

Más de 60 millones de árboles navideños serán producidos en Europa por estas fechas. Naturales o artificiales, esos abetos rebosantes de luces y colores son el espíritu de la Navidad. Pero, ¿cuándo surgieron por primera vez? ¿Son cristianos o paganos? ¿Quiénes fueron sus inventores? Prepárate para descubrir los orígenes del árbol de Navidad.

cuándo-surgió-el-primer-árbol-de-navidad

Sería una mañana de diciembre de 1870 cuando Sofía Trubetskaya, una princesa rusa que se había desposado con el Gran Duque de Sesto, instaló un fastuoso abeto en las inmediaciones del Paseo del Prado. Es el antecedente español más antiguo del árbol de Navidad, y 144 años después podemos asegurar que la costumbre ‘arraigó’ a la perfección, si bien las semillas de la misma debemos buscarlas en el condado de Berkshire.

Corría 1829. En el Castillo de Windsor apareció un árbol de grandes dimensiones, decorado enteramente con velas y pequeños adornos, cortesía del Príncipe Alberto. Ni la mismísima Reina Victoria había logrado persuadir a su marido para que renunciara a esta costumbre germana, tan impropia en las Islas Británicas.

Los antecedentes alemanes se pierden en las arenas del tiempo. Sabemos con certeza, sin embargo, que esta tradición había cristalizado ya en 1605, donde reconocemos manzanas, rosas de papel y otros motivos pintorescos que engalanaban las coníferas.

Los últimos registros nos conducen a Schlettstadt. Hacia 1521 se promulgó una ley medioambiental de lo más insólita. Para salvaguardar los bosques aledaños a esta ciudad alsaciana, fue prohibida terminantemente la tala de árboles con fines decorativos. Una medida que atestigua el hondo calado de estas costumbres.

De San Bonifacio al Dios Odín

cuándo-surgió-el-primer-árbol-de-navidad-san-bonifacio

Hasta 723 podemos identificar una tradición navideña plenamente cristiana, en gran medida gracias a San Bonifacio y su misión evangelizadora. Según parece, los alemanes solían celebrar el solsticio de invierno ‘ofreciendo’ un joven al ancestral roble de Odín, nada menos.

Semejante alarde de paganismo debió escandalizar a nuestro santo, que decidió cortar aquel símbolo demoníaco —o directamente lo arrancó con sus propias manos—, decorando un abeto con manzanas y velas en su lugar. De aquí se derivan los milagros de San Nicolás (Sinterklaas en holandés, es decir, Santa Claus); los papas del momento, por su parte, fecharon la visita de los Reyes Magos y el nacimiento de Jesús el día 25 de diciembre, buscando así desterrar de una vez los rituales vinculados al solsticio de invierno.

Para descubrir la verdadera raíz del árbol navideño, sin embargo, debemos remontarnos unos siglos atrás: a los celtas, vikingos y romanos que decoraban sus templos y viviendas con ramas de muérdago, de encina o de pino para celebrar las fiestas del Yule o la Saturnalia respectivamente. Así las cosas, nuestro árbol navideño y la ceremonia que rodea al evento tienen una deuda incalculable con las culturas paganas.

Publicado en Curiosidades el por Miguel de Vega.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *