Diversión, encanto y tolerancia en el Carnaval de Negros y Blancos

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El Carnaval de Negros y Blancos, la festividad más importante de Colombia y una de las más prestigiosas del continente americano, congrega cada año a millones de colombianos y turistas en la ciudad nariñense de San Juan de Pasto. Esta bella tradición, que se celebra durante la primera semana de enero, acogen un sin número de manifestaciones culturales indígenas, africanas y españolas, siempre a lomos de la fraternidad, el respeto y la igualdad.

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Más de 400 años de historia descansan sobre este carnaval, de insólito atractivo, donde las carrozas, los rituales autóctonos y los entrañables disfraces de carnaval ponen la salsa a un evento cargado de emoción. Diversión, encanto y tolerancia son algunos de los ingredientes que podemos encontrar en el Carnaval de Negros y Blancos.

De esclavos y colonos

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Corría 1607. Esclavos africanos del Cauca, como consecuencia de la insurrección de sus iguales en Remedios, lanzaron una proposición de lo más curiosa a la Corona de España: deseaban un día de libertad en pago por los 364 restantes de esclavitud. Así nació el llamado Día de los Negros, cuando estas gentes recorrían las calles entre bailes y melodías de sus pueblos de origen, ennegreciendo los rostros de cualquier blanco que se cruzara en su camino.

Un antecedente más antiguo y misterioso lo encontramos en las ceremonias paganas a los dioses de la Luna, del Sol y de Taita Urcunina, como una forma de garantizar la prosperidad de sus cultivos. La presencia colonial, lejos de anular estos rituales, incorporó algunos elementos ibéricos.

Hacia principios del siglo XIX, en los umbrales de las guerras independientistas que sacudirían estas regiones, las autoridades coloniales resolvieron prohibir esta festividad, como medida preventiva contra los levantamientos indígenas. En 1834 el Carnaval de Negros y Blancos resurgió con más fuerza que nunca, aunque no se consolidaría como tal hasta finales de siglo, cuando los participantes se embadurnaron con talco y hollín para representar la convivencia pacífica entre estas razas.

La primera mitad del siglo XX establecería muchos de los atractivos que componen el carnaval, como la llegada de la Familia Castañeda, el enriquecimiento artístico del Desfile Magno o la creación del popular Carnavalito. Ya en nuestro siglo, se produce una apertura internacional que culmina en toda clase de reconocimientos por parte de la UNESCO y la República de Colombia.

Carnaval con gran personalidad

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Entre los días 2 y 7 de enero, el municipio colombiano de San Juan de Pasto se prepara para recibir el carnaval más emblemático de la cultural latinoamericana —con permiso del incomparable espectáculo de Río de Janeiro—. Carrozas multicolor, ritmos africanos e interminables desfiles de ‘negros’ y ‘blancos’ se dan cita en la capital de Nariño.

Primeramente el Precarnaval del 28 de Diciembre sorprenderá a propios y extraños, cuando todos los participantes se arrojan cubos de agua con motivo del Día de los Santos Inocentes. Asimismo las carreteras del Pasto se convierten en el lienzo de innumerables dibujos y formas artísticas durante el llamado ‘Arcoiris en el Asfalto’.

Después del Día de los Años Viejos, se desarrolla la ofrenda a la Virgen de las Mercedes con diversos eventos (Desfile de Colonias, Festival del Humor y Música Campesina, etc.) de gran belleza. El Carnavalito del 3 de enero congrega a miles de niños y niñas del municipio que demuestran su creatividad con pequeñas carrozas y comparsitas.

A renglón seguido, se celebra el desfile de la Familia Castañeda, donde las escenas, los símbolos y los personajes costumbristas brindan un espectáculo inigualable. Durante el Día de los Negros se produce la ‘Pintica’, momento en que los participantes se oscurecen la piel para reverenciar las diferentes etnias que forma la contextura de la sociedad latinoamericana.

El 6 de enero nos descubrimos ante el Día de los Blancos. Es entonces cuando una sucesión de comparsas y carrozas, de formas y colores delirantes ponen el broche de oro a una fiesta inolvidable, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y Patrimonio Cultural de la Nación por la UNESCO y la República de Colombia, respectivamente. Y es que el Carnaval de Negros y Blancos es mucho más de lo que parece.

Publicado en Eventos el por Miguel de Vega.

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