Conoce la verdad oculta tras estas 5 historias manipuladas por Disney

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Cruentas, amargas y  (casi) sin final feliz. Desde sus comienzos los estudios de animación más famosos han trasladado a las pantallas de cine los clásicos inmortales de la literatura infantil, además de algunas narraciones históricas con pinceladas propias. Sin ellas, Pocahontas, la Bella Durmiente o la Sirenita no serían aptas para todos los públicos. ¿Te animas a descubrir la verdad oculta tras estas 5 historias de Disney?

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Ay, pobre Pocahontas – Hablar de esta película es hablar de uno de los mayores taquillazos del cine de animación, en parte por estar ‘basada en hechos reales’. Lamentablemente la realidad contradice en este caso a la ficción. Si bien John Smith fue capturado por la tribu Powhatan, es difícil de creer que Matoaka, que así era como se llamaba, que no era más que una niña, le salvara de la muerte y no digamos llegara a enamorarse del colono inglés. Más probable, a tenor de los hechos posteriores, es que el jefe indio ofreciera a su hija en matrimonio a Smith para mejorar las relaciones comerciales con los invasores. De hecho, las crónicas indican que la pequeña Pocahontas se dedicaba a llevar alimento al campamento inglés. Sea como fuere, los colonos la capturaron para intercambiarla por prisioneros, John Rolfe la compró e hizo su esposa, y la desdichada murió de tuberculosis en 1617.

Triste final para la Sirenita – Como venimos avisando, no todo fue de color de rosa para las princesas de tinta y papel, y el final de este cuento es un ejemplo perfecto. En la versión de Hans Christian Andersen, el príncipe azul la abandona por otra princesa. Sin escapatoria, la Sirenita descubre que para regresar al mar, debe asesinar a su amado mientras duerme, pero se muestra incapaz y resuelve arrojarse a las olas, convirtiéndose en espuma y desapareciendo.

Pinocho no se convirtió en un niño – La primerísima versión de Pinocho, publicada en periódicos, es el antítesis del célebre largometraje de 1940, dado que Carlo Collodi concibió una historia muy distinta, dirigida a un público adulto. En su ‘Storia di un Burattino’, Geppetto no decide tallar a un niño de madera sino que Cerezo, amigo suyo, tropezó con un tronco lloroso y aparentemente vivo, y se lo regaló. La terminación del cuento, por otra parte, se aleja dramáticamente de la historia que todos conocemos. Geppetto acaba encerrado en prisión, Pepito Grillo es aplastado por el martillo de Pinocho y el propio Pinocho no termina mucho mejor: un gato al que hizo travesuras le ahorca en un árbol. Naturalmente Collodi reescribió acertadamente este final.

La Bella y la Bestia, y la Muerte – Revisionada hasta la saciedad, los drásticos cambios en esta narración no se deben a los estudios de Mickey sino a la francesa Jeanne-Marie de Beaumont, quien «trasformó a la Bestia en todo un caballero», como señalan desde algunas fuentas. En sus comienzos, sin embargo, no existía tal bestia. Era la Muerte que, bajo la forma de un leproso, pide limosna a Bella y termina engullendo toda su despensa. Sus tres hermanas la castigan entonces hasta dejarla moribunda. A su regreso el leproso les da una muerte lenta y, apiadándose de Bella, le ofrece un descanso eterno para librarla de su sufrimiento.

Una Bella Durmiente algo rocambolesca – Una vez más Disney supo pulir las ‘imperfecciones’ para adaptar la popularísima Bella Durmiente. Creada por Giambattista Basile, esta narración fue muy distinta en sus orígenes. En primer lugar, el príncipe da algo más que un simple beso a la protagonista, que tiempo después tiene mellizos. Tras un reencuentro inesperado, los enamorados deberán enfrentarse a la malvada esposa de aquel. Como era de esperar, la villana decide cocinar a Bella, junto a sus retoños en la cazuela, para servírsela al príncipe. Si quieres conocer el verdadero final, te animamos a conseguir un ejemplar del original.

Ya lo sabes. Hay muchos grises en las narraciones populares de lo que Disney nos hizo creer, aunque no sería justo tildar a sus guionistas de ‘manipuladores’. Han sabido extraer la inocencia y la pureza de rincones donde nunca brillaron especialmente, y varias generaciones de padres e hijos les estarán eternamente agradecidos. ¿Y tú, qué opinas de estas sombrías versiones? ¡Compártelo con nosotros!

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